miércoles, 12 de enero de 2011

El jardín Culé.

(Publicado en octubre de 2010)

El jardín Culé

Una vez, había un señor que tenía un jardín, un jardín lleno de pasto y nada más. Junto a este señor vivía otro que, durante toda su vida, había tenido el jardín más sorprendente, no sólo de la colonia, sino del estado entero; el jardín más cuidado y con las flores más hermosas, compradas y traídas siempre desde los mejores lugares.


Un día, el primer señor decidió tener un jardín tan bello como el del segundo, pero, a diferencia de su vecino, en lugar de comprar las flores más bellas, compró semillas, que no eran bonitas, ni coloridas, ni caras, ni venían de los campos de flores más maravillosos; eran simplemente semillas. Todos los días, el primer señor salía y regaba su jardín; sabía exactamente cuántas semillas tenía y les daba lo necesario, el cariño y cuidado que cada una requería, ¡incluso les hablaba a todas y cada una de ellas! El otro vecino, por su parte, seguía teniendo un jardín asombroso; cada día salía a comprar las flores más bellas y caras del mercado y de esa forma lograba la admiración de los demás. El problema era que esas magníficas flores terminaban por marchitarse en unas semanas porque no tenían raíces: eran flores que habían crecido en otro jardín.


Por muchos años, el jardín del primer señor siguió siendo bastante modesto, incluso feo, pero un día, sin que nadie se percatara, llegó a ser tan o más hermoso que el del segundo señor. Éste, molesto e intimidado por la repentina belleza del primer jardín, siguió comprando más y más flores, pero cada vez que había una fuerte lluvia o vientos, las flores que había comprado en el mercado, aquellas flores tan caras y traídas desde lugares tan lejanos, volaban por los aires, dejando desierto su jardín. Por otro lado, el jardín del primer señor aguantaba lluvias, vientos y nevadas, nunca volaban las flores, y en cambio crecían más y más hermosas. Así, al ver la diferencia de los jardines, un día el segundo señor se dio cuenta que la dedicación, el amor y la paciencia daban mejor recompensa que el dinero y su desmedida ambición por tener el jardín más maravilloso.


Hoy en día, el Barça ha derrotado por cuatro ocasiones consecutivas al Madrid en fútbol, cosa inédita en la historia de los enfrentamientos entre estos dos equipos, mientras que en básquetbol, el Barça ha ganado ocho de los últimos nueve clásicos, en fútbol se fue campeón de Europa en 2009 y en básquetbol este año se fue campeón de Europa, sin contar los grandes logros culés de Hockey y Handball, mientras el equipo blanco vive una sequía de títulos en sus dos deportes. Ahora, los aficionados al Madrid se preguntan: ¿Por qué no mejor sembrar, en lugar de comprar?


PD: Gracias a mi amigo José Emilio García por ayudarme en la redacción de esta entrada.

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